Fernando Adrián: “Sin ilusión no habría conseguido nada”

El matador madrileño, vencedor de la Copa Chenel, tiene asegurado un puesto en San Isidro 2022 tras varias temporadas olvidado en el banquillo

La Copa Chenel ha sido un punto de inflexión en la vida torera de Fernando Adrián (Torres de la Alameda, 1992). Tras unos cuantos años en el banquillo –tomó la alternativa en 2013 en la plaza de toros de Ávila–, esperando la confirmación de alternativa para poder ponerse otra vez en el candelero. Como lo hizo siendo figura de los novilleros con picadores, pisando todas las plazas, triunfando en gran parte de las ferias. Pero el destino le guardaba un cartucho en el certamen organizado por la Fundación Toro de Lidia y financiado por la Comunidad de Madrid. Un trampolín a la gloria, a volver a estar situado en el mapa, a tener opciones reales de entrar en el próximo San Isidro. Telemadrid tiene una gran responsabilidad en la proyección que ha tenido el concurso completo al ser televisado en directo cada fin de semana.

¿Siente que le ha cambiado la vida?

Mi vida en sí no ha cambiado. Es cierto, que las cosas se ponen mejor. Lo que he hecho hasta ahora está bien hecho, sobre todo por la gente que tengo alrededor. Ganar la Copa demuestra que he estado mucho tiempo trabajando en mi toreo, buscando mejorar, puliendo matices. Mi camino debe seguir siendo ese.

¿Cómo ha vivido su paso por la Copa Chenel?

Al principio el modelo me resultó raro, porque competir siempre lo asociamos a las novilladas y, sobre todo, a las sin caballos. Han apostado por toreros como yo. Ha sido una oportunidad muy grande, estaba muy bien enfocado. Ha tenido una repercusión más fuerte de lo que podíamos imaginar. Cada vez se han ido enganchando más profesionales y más aficionados. Independientemente de haber ganado, que me hace muy feliz, lo que más me satisface es que se ha podido ver ese trabajo durante todo este tiempo.

 

¿Llegó a sentir que se le había pasado el tren?

En esta vida no le regalan nada a nadie. Todo cuesta mucho. Durante este tiempo no se me ha ido esa ilusión. He tenido la mentalidad puesta en no rendirme, en no fallarme a mí mismo. En el momento en el que hubiera perdido la ilusión no habría conseguido nada. Tengo que dar las gracias a mis amigos y a todos los ganaderos que han confiado en mí durante estos años. Es un conjunto de muchas cosas, estoy mentalizado porque este triunfo ha llegado en un momento clave.

 

El maestro Antonio Chenel ‘Antoñete’, que da nombre al concurso organizado por la Fundación Toro de Lidia, fue un ejemplo de constancia, de afición y de clase en el toreo. ¿Se ha inspirado en él?

El maestro ha marcado una época en el toro, personalmente para mí es algo con lo que sueño y que valoro muchísimo. Desde luego que es un torero que es ejemplo para todos nosotros.

Precisamente, decía Chenel: “El banquillo de pudre o te curte”.

Así es. He trabajado mucho, en mejorar, en torear mucho de salón, en trabajar la mente. He tratado de madurar personalmente y como torero. Ha sido fundamental para la vida, para mi profesión. Creo que si me pilla este momento hace cuatro o cinco años no habría estado al nivel que he estado marcando. Las oportunidades hay que aprovecharlas.

¿Le están llamando muchos apoderados?

Bueno, estoy recibiendo llamadas. Hay interés. Es algo normal, estoy orgulloso de que la gente quiera contar conmigo. De momento, estoy escuchando las propuestas y en el momento que considere tomaré una decisión. Es algo importante y no quiero hacerlo con prisa.

¿Y ahora qué?

El futuro tiene que seguir siendo igual, tengo que seguir trabajando. Entrenando. Por fin, voy a tener un inicio de temporada como el que llevo soñando mucho tiempo. Esta temporada empezará todo de nuevo pero con unas expectativas diferentes. Mi objetivo es seguir luchando, evolucionando. Lo que cambia es que lo afronto con la tranquilidad de tener el trabajo hecho.

¿Cómo le ha influido en estos años de espera el haber sido figura de los novilleros?

Me siento afortunado por haber pasado por ahí, de haber pisado todas esas ferias. Eso por mucho que quieras no se aprende, todo lo vivido me ha hecho ver las cosas de otra forma.

¿Qué pudo ocasionar ese largo parón?

Nunca se lo he querido achacar a nadie. Creo que es algo normal, que le pasa a muchos toreros. Se juntaron las circunstancias para que se frenara tanto. Cuando pasan estas cosas uno tiene que pensar en sí mismo. Aprender de todo eso. La forma en la que se puede evolucionar. Me ha hecho ser lo que soy a día de hoy. Lo conseguido en la Copa Chenel es pequeño peldaño de mi carrera.

¿Ha merecido la pena?

Para mí sí, mi actitud ha sido de estar muy entregado. Es una carrera muy bonita y al mismo momento muy dura. Toca aprovechar todas las oportunidades.

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