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Emilio de Justo y Colombo a hombros en la última de San Cristóbal

A hombros Emilio de Justo y Jesús Enrique Colombo , con dos orejas cada uno, abren la puerta grande de la Monumental Hugo Domingo Molina, que registró media plaza en la última corrida de la feria de San Sebastián 2022

A las 5 de la tarde comenzó el esperado mano a mano con toros de Rancho Grande y El Prado.
El primer turno corresponde a Emilio De Justo que luce un terno grana y oro, salta a la arena Ranchero, nº. 199, con 460 Kg, de Rancho Grande, colorado, algo veleto. Trasteo de capa para ir descubriendo al toro, se cambia el tercio y Ranchero recibe una vara en la puerta de chiqueros, a la salida del caballo el extremeño va al quite por chicuelinas y dos tandas de derechazos que ya dejaban ver el gran momento que vive Emilio De Justo. Dos pares de banderillas de buena ejecución.
Al comenzar el último tercio el toro se cuela por el pitón derecho y cae al piso, muy extraño queda de comportamiento después de este incidente, perdiendo las manos en tres oportunidades al Intentar  torearlo por la derecha, se cambia de mano y logra estamparle dos series de naturales y dos por la derecha a un toro que se le dificultaba la embestida. Logra colocar un certero espadazo y le conceden una oreja
Seguidamente Jesús Colombo que viste un traje azul marino y oro, recibe a Arenero, de El Prado, con 440Kg, nº 197, negro zaino. Lances de capa a pies juntos, molesta el viento y opta por tres chicuelinas y adornado remate donde a una mano se cambia la capa quedando el toro sin nada a qué embestirle, un pase del desprecio pero con la capa que resulta vistoso.
En la suerte de varas, el toro empuja la cabalgadura y recibe un puyazo fuerte que lo hace sangrar hasta la pezuña. Colombo pide las banderillas, dos pares adornándose, marra el tercero y lo intenta de nuevo dejando un gran par. Brinda al público y comienza por dos pases por alto, dos de rodillas y dos derechazos, le siguen dos tandas por la derecha un poco apresuradas,  un molinete y el toro sale suelto. Las ganas del torero no son las mismas de Arenero, poco pude hacer el matador, más que justificarse. Lo despacha de efectivo espadazo que el público respalda con petición de oreja, que es concedida.
El tercero, de El Prado, nº 183, 430 kg, negro zaino, nombrado Carbonero, lo recibe De Justo con cinco verónicas sin acoplarse. Va bien a la vara y a la salida le dibuja cuatro verónicas como DIOS manda, una chicuelina y remata con preciosa revolera, el arte y su misterio se hacían presentes en el coso de Pueblo Nuevo. Los rehileteros dejan dos pares en Carbonero. En el centro del ruedo brinda la lidia a los aficionados, dos pases de derecha, cambio de mano y dos naturales. Se va del toro y cita con la mano izquierda estampando cinco naturales de uno en uno, de mano baja y bien rematados con un pase de pecho largo y lento, de sabor antiguo, vuelve con la mano derecha y logra dos series que remata con el de pecho con la mano izquierda. Dos tandas más de naturales garbosos muy toreros y al ritmo de la música el pase del desdén, vuelven los naturales de mano baja, un afarolado pinturero al noble y fijo Carbonero que le faltaba alegría y repetición en sus embestidas para ver redondeado la importante faena. Que gran torero en la plaza, lo acompaña la técnica, colocación, oficio, valor y arte, deja constancia plena de su clase y el gran momento que vive en estos andares que lo llevan por la maestría, va por la espada que cae baja y es suficiente para lograr su segunda oreja.
Al cuarto de la tarde de El Prado, nº 187, de nombre Molinero, con 435 Kg, de pelaje  salinero, lo recibe Colombo con dos afarolados de rodillas y tres lances de capa, se cambia  el tercio y el toro recibe una vara y nuevamente pide las banderillas, suerte que ejecuta con facilidad y espectacularidad pero que esta vez una de cada par cayó a la arena.
El afán por agradar se estrelló contra un toro que poco le ofreció para el lucimiento  y terminó refugiado en las tablas. Se va tras la espada sin muleta en mano y logra certero espadazo. Silencio a su labor.
El quinto y último de Emilio De Justo, Zapatero de nombre, con 440Kg, negro, de El Prado, sólo permitió algunas series para ratificar la clase y la técnica de De Justo, lo despacha de media estocada y recibe palmas.
El sexto y último de la corrida nombrado Taribero, nº 252, con 440 Kg, negro, acapachado, es recibido por Colombo con dos afarolados de rodilla y tres verónicas, recibe una vara en la puerta de chiqueros  y se va al quite Colombo por sapopinas, también conocidas como lopecinas por ser Julian LópezEl Juli” quien popularizó ese lance y remata con una revolera. El público vuelve a aplaudir a Colombo en banderillas, que clava dos pares de buena ejecución. En el último tercio de tantas ganas de agradar  luce apresurado y ante las escasas posibilidades de Taribero opta por pases efectistas que buena parte del público corea.
Otro buen espadazo y algarabía en los tendidos solicitando trofeos, le conceden una oreja que le garantiza la salida a hombros por la puerta grande en compañía de Emilio De Justo.
Así termina este ciclo ferial que resultó entretenido y tiene como importancia haber vencido las intenciones prohibicionistas hacia la fiesta brava.  !Viva la fiesta de toros!
Manuel Ordóñez
Imagen | Emilio De Justo
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