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Diego Ventura está en otra dimensión

Imagen: AGUSTÍN ARJONA

Todo nos parece bien hasta que observamos las evoluciones de Diego Ventura, un rejoneador situado en otra dimensión. Su actuación en la Feria del Caballo fue pletórica, cortando un total de cuatro orejas y acaparando absolutamente el protagonismo. Hay gente que le tiene pánico, y es hasta normal.

El destino quiso enfrentarlo a dos toros complejos, manso y reservón su primero, y más galopón aunque con la cara alta el sexto. Con los dos estuvo superior, si bien le fue imposible conjuntar ninguna faena redonda. Su primero salió como una centella y lo paró a punta de garrocha como si fuese un juego con «Generoso». Después, cuando el de Bohórquez reculó hacia las tablas, le dio tiempo para que se fuera confiando y le puso unos palos tremendos a lomos de «Lío», arrancando para provocarlo, frenando en seco y quebrándolo apenas sin espacio. Muy fácil a dos manos y con las cortas, mató a la primera y como el toro no se echó, agarró la muleta, le dio un molinete precioso y un derechazo, y rodilla en tierra lo atronó con el descabello.

Al sexto lo recibió en los medios con un colosal rejón de castigo montando a «Guadalquivir», sin probarlo siquiera, y respondió luego a la fuerza del toro recortándolo en un metro cuadrado, sencillamente cumbre. En banderillas, retranqueando hacia las tablas con «Fino» ejecutó quiebros inverosímiles, si bien algún palo no clavó, desluciendo el remate de la suerte. Finalmente, envolvió la embestida con «Bronce», un caballo genial, pisando terrenos muy comprometidos. Otro rejón de muerte y otro descabello rubricaron su gran tarde, saldada con un total de cuatro orejas.

Una cada uno se llevaron Rui Fernandes y Sergio Galán, condicionados por el poco empuje de sus toros. Mejor fue el que abrió plaza, y aunque la faena fue desigual, el portugués puso varios palos muy de frente con «H-Quiebro», y luego tambien brilló con «Estoque», un caballo fino y expresivo, pero mató mal. Al cuarto, desesperadamente tullido, lo tiró sin puntilla y le dieron la oreja que se había ganado más en el otro.

A Sergio Galán le pasó al revés. Aseado con el primero de su lote; se mostró en cambio por encima de la condición del quinto, muy deslucido, sobre todo con el castaño «Bribón» y el tordo «Capote». Cortó una orejita a su primero y el falló con el rejón de muerte le dejó en blanco con el otro, con el que estuvo mejor.

Fernandes y Galán salieron de la plaza entre aplausos, y Ventura lo hizo a hombros. Su ausencia de San Isidro, como lo fue la de la Feria de Abril, es una lamentable noticia para el presente y futuro del rejoneo; pero magnífica para la salud de algunos de sus «compañeros». El estrés y el insomnio provocan más muertes que el tabaco…

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