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Ricardo Gallardo: «Los novilleros se han puesto en el sitio»

El ganadero emocionado atiende a TORETEATE tras la gran novillada que ha lidiado en Las Ventas que ha propiciado la Puerta Grande de Álvaro Alarcón

Por las galerías interiores de Las Ventas pasaba el público tras la salida de la Puerta Grande de Álvaro Alarcón. Abrazos, emociones, felicitaciones. Gallardo va recorriendo el pasillo con los ojos llorosos, rodeado de sus amigos Pilar González del Valle -Marquesa de la Vega de Anzo- y de Javier Aresti que comparten con él su alegría. Le paran aficionados. Atiende las felicitaciones dando las gracias exultante.

¿La mejor de las que ha lidiado Fuente Ymbro en Madrid? «Posiblemente la más completa. La de 2018, fuera de feria, también fue muy importante. También recuerdo los seis que mató César Jiménez. Pero hoy ha sido todo más rotundo. Los novilleros han estado muy bien, le han hecho todo perfecto, se han puesto en el sitio. Ahí es la diferencia». Pese a la euforia, tiene tiempo de hacer autocrítica: «No me perdono haber traído un novillo con algo en la vista, como ha sido el sexto, teníamos que haber identificado el defecto en el campo». Precisamente a ese novillo se le dio la vuelta al ruedo por su extraordinario comportamiento y como premio a toda la novillada.

A las puertas de lidiar dos corridas de toros en el tramo final de la feria, Ricardo Gallardo aseguraba la vinculación genética con los hermanos ‘mayores’ que saltarán en los próximos días: «Han sido de seis sementales diferentes, algunos de los sementales son los mismos padres de los que veremos el miércoles».

El gran protagonista, Álvaro Alarcón, ha salido lanzado por la Puerta Grande al conseguir tres orejas en la tarde de su presentación en Las Ventas. Un hito que aún tiene que digerir el novillero toledano. A lo micrófonos de Movistar Plus ante las preguntas de Victoria Collantes contestó: «No me atrevía ni a soñarlo. Merece la pena todo el sacrificio… todo. Los novillos han sido extraordinarios, habré tenido muchos defectos pero me siento el más afortunado del mundo».

Jorge Martínez salía contrariado del coso venteño ante la injusta negación del trofeo en el quinto: «No tengo nada que comentar sobre el presidente. Estoy satisfecho, sé que me he entregado al máximo, puedo quitarme el vestido de luces tranquilo. Estamos en Madrid y tiene que ser así».

Por su parte, Manuel Diosleguarde que cortó una oreja, salía contento a su paso por el patio de caballos: «Sentir a la afición es muy bonito, me he acoplado con el animal que ha sido muy bravo. Me voy con sensaciones buenas».

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