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De Ucrania a la Maestranza

Oksana y Ratmir son madre e hijo. Jarkov es su ciudad, y arde día y noche. Ucrania aguanta cual peto de varilarguero envite tras envite, y la “Z” no descansa. Hay que huir.

Lázaro Giner es el presidente de la Fundación Madre Trinidad de Sevilla desde hace algo más de un año. Esta fundación surge en 2015 a modo de continuación de la asociación pía del mismo nombre, que nace en los años 40, fundada por siete mujeres de la ciudad, encabezadas por la Madre Trinidad. Su labor en aquel entonces se basaba en ayudar, acoger y educar laboralmente a las mujeres que en aquel entonces abandonaban el campo para buscar mejor porvenir en la urbe hispalense. Desde hace casi siete años están dando nueva vida a esta iniciativa.

La Madre Trinidad, quien ideara la iniciativa de la Fundación, fue muy querida en la ciudad y el país.

 

El 24 de febrero estalla la guerra. Rusia invade Ucrania, rodeada por aliados del Kremlin. Miles de civiles mueren, otros miles se convierten en refugiados. Toca partir de casa, muchas de ellas destruidas. A algunos les queda la familia, a otros no, y en medio de el intento de volver a la “nueva normalidad” la realidad se plantea incluso más dura de lo que era antes.

“Desde la Fundación nos dimos cuenta rápidamente de que había que ponerse manos a la obra en la ayuda al refugiado” afirma Lázaro; “Hemos adaptado nuestra labor de siempre al problema de ahora. Queremos darle un hogar a refugiados que lo necesiten, a la vez que les formamos para adaptarse a la vida en nuestro país, enseñándoles el idioma y ayudándoles a tramitar la homologación de sus títulos académicos para que puedan desempeñar aquí su trabajo”. La Fundación Madre Trinidad les proporciona techo, comida, enseñanza e integración. Ahora mismo, acogen a 38 refugiados ucranianos, todos madres e hijos, al hallarse los hombres de entre 18 y 60 años en combate, defendiendo a su nación.

Don José Robles, sacerdote ya jubilado, es el vicepresidente de la Fundación. Afirma estar encantado y admirar notablemente a los acogidos: “Siempre se habla de que aquí y allí la gente es muy distinta, pero no es así. Ellos aman sin entender de banderas o idiomas, ellos son como tú y como yo. Son todos grandísimas personas, y no merecen pasar por esto.”

La hospitalidad de la ciudad de Sevilla se ha hecho notar con los refugiados ucranianos. Numerosas instituciones de la ciudad se han volcado con la causa, como es el caso del Sevilla Fútbol Club y el Real Betis Balompié: “Ambos clubes nos invitaron a partidos de fútbol, fuimos y los ucranianos acabaron encantados”.

Pero hablemos de Oksana y su hijo Ratmir. Oksana es abogada. Antes de la guerra, era propietaria de dos despachos, uno en Jarkov y el otro en Kiev, ambos de destacado prestigio. Aquí empieza la historia. Su despacho se llama nada menos que “Giralda Law Office”, y operan a nivel nacional en su país. Oksana puso el nombre a raíz de un viaje que realizó a nuestro país hace años, en el que tuvo constancia del encanto de la ciudad de Sevilla, la cual no pudo visitar sin embargo. Los despachos estaban decorados con fotos antiguas que reflejaban las tradiciones de Híspalis y España en general. Y allí colgaban fotos de toros y toreros.

Fue a causa de estas fotos de matadores y morlacos que en Oksana y sobre todo en su hijo Ratmir despierta un interés por nuestra Fiesta, que no es sino la de todos los hombres y mujeres del planeta Tierra. “Nos dieron las invitaciones para el fútbol y no las querían. Ratmir sólo pedía que le llevásemos a los toros.”

La situación llegó a los oídos del Círculo Taurino Puerta Carmona, una de las asociaciones taurinas punteras de la ciudad. Pedro Casado, además de compañero en Toreteate, es su presidente, y me contó cómo fue el momento en el que le llegó la noticia: “Me enteré a través de Lázaro de que Ratmir y su madre estaban muy interesados en conocer el mundo de los toros de cerca, y nos pusimos a ello. Desde el Círculo contactamos con Pagés y les comentamos la situación, sin problema quisieron colaborar con la causa, junto con Dedesin S.L, la empresa que se encarga del mantenimiento de la Maestranza. Nos ofrecieron llevarles a la Plaza, hacerles una visita guiada para ellos solos por la mañana y llevarles a la corrida de esa misma tarde”.

Llegó el día. Llegamos a la Fundación Pedro y yo, donde Lázaro y Don José, que nos acompañarían en la visita, nos recibieron y nos presentaron a Oksana y Ratmir. Se morían de ganas por conocer el albero color Sol de Sevilla, sus tablas, sus balcones. Rumbo a la Maestranza pusimos, charlando con ellos en inglés camino al ruedo.

Oksana y Ratmir, con Curro.

Mientras les explicábamos esto y aquello, nos vimos dentro de la Plaza, de la cual nos abrió las puertas Rafael Sánchez (propietario de la antes mencionada Dedesin), que sería nuestro guía en esta expedición. El primer paso nos condujo directamente al patio de caballos. Las cuadras de los de picar de Enrique Peña aguardaban la visita, con los forzudos corceles dentro de ellas, descansando, pues torean esta tarde. Ratmir y Oksana se sorprendieron mucho cuando les explicamos el tercio de varas (no malpiensen, les pareció una pasada) a la vez que les enseñábamos algunas fotos para facilitar la explicación.

 

Cegaba el Sol a pesar de las nubes. Frente a las cuadras. De izquierda a derecha, Pedro Casado, Ratmir y Oksana Radchenko, Lázaro Giner, Don José Robles y Rafael Sánchez.

 

Era hora de que vieran el ruedo. Entramos por la puerta de cuadrillas, como los que cada tarde afrontan su destino vestidos de luces. Fue sonar el cerrojazo, y derramarse el asombro de la boca de ambos Oksana y Ratmir, impactados por la belleza y la grandiosidad del coso del Baratillo. Fue también muy emocionante para Don José Robles volver a la Plaza que tanto quiso (y de la que fue capellán sustituyendo en algunas ocasiones a los titulares), la cual llevaba sin pisar “desde una tarde de uno de mayo en la que toreó Galloso”. Como curiosidad, Don José, además de capellán por muchos años de la Iglesia de San Esteban, una de las más antiguas de Sevilla, fue además quien ofició la misa del funeral de nada menos que Juan Belmonte, tras que el sacerdote a ello destinado se negase debido a las circunstancias que rodearon su fallecimiento en 1962.

Caminamos un buen rato los callejones y los túneles de la Plaza, donde madre e hijo no dejaron de hacer fotos en ningún momento (a lo que son muy aficionados según nos contaron) a los carteles y bureles disecados que se exponen en los pasillos del coso. Su primer cara a cara fue con “Trapero” de Miura, disecado en cuerpo completo, en exposición, lidiado en 2015 por Manuel Escribano en esta Plaza. El tamaño del astado les impuso mucho respeto, y así lo expresaron. Al ver que no mordía más, optaron por la foto de recuerdo.

 

Ratmir, Oksana y el Miura. “Ya no muerde” (o eso esperamos).

La visita concluyó, a lo que Rafael Sánchez, que fue un magnífico guía, les obsequió con una bolsa de regalos preparados especialmente para ellos. Nos volvimos a ver a la tarde, nos acompañaban ahora madre, hijo, y un amigo del colegio de Ratmir, también acogido en la Fundación Madre Trinidad. Nos sentamos en primera fila de balcón, en el tendido 7, que es sombra alta.

La tarde discurrió sin falta de entretenimiento, desde luego. Una buena corrida de toros de D. Santiago Domecq hizo que la emoción se mantuviera presente durante la mayor parte de la tarde, la cual solo se vio nublada por la lluvia (valga la redundancia, Dios bendiga al techo que nos resguardaba) y menor triunfo del que se prometía con los animales que al ruedo saltaron. Oksana no paraba de hacer fotos, y se sonreía ilusionada a cada poco rato, pues cada detalle de la lidia, a la que no quitaba ojo, le llamaba notablemente la atención. Ratmir grababa con su móvil por momentos, mientras que también hablaba y jugaba con su amigo que nos acompañaba. Incluso, los aficionados que nos rodeaban interactuaron con ellos, lo que les emocionó en gran medida. Entraron felices, se fueron más felices, ovacionando con entusiasmo a los toreros que abandonaban ya la Plaza, caída la noche. Y nosotros no fuimos menos.

Al día siguiente, recibí un mensaje de Oksana. Quiso agradecernos la visita, las entradas para el festejo, y la compañía y explicaciones. Les dejo por aquí el mensaje traducido al español. Espero que les emocione tanto como nos emocionó a nosotros. La Fiesta cura almas. Ojalá seamos algún día conscientes de lo que está en nuestra mano. Ojalá la Paz llegue.

La labor de la Fundación Madre Trinidad es para, al menos, quitarse el sombrero. Pero necesitan ayuda. “Mantenemos a los refugiados como si de nuestra familia se tratase. Mucha gente colabora desinteresadamente, como los profesores de español o las personas que donan comida. Sin embargo, también hay importantes gastos que acarrear, como la plantilla de personas que trabajan aquí a tiempo completo, la cual hemos tenido que ampliar. Necesitamos que todo quien pueda se vuelque con la causa.” “Nuestras puertas están abiertas a ayuda todo el año.” Dios les dé fuerzas para seguir con la causa, y como sociedad les demos la mano.

Oksana: ¡Hola Ricardo! ¡Muchas gracias a todo el equipo por todo lo que vivimos, con tantas emociones positivas! Nos ha aliviado mucho una jornada como la de ayer, en la que pudimos olvidar la guerra por un momento y disfrutar de vuestras tradiciones, como lo es el toreo. Los niños vieron las faenas con asombro, les llamó mucho la atención todo lo que se hacía en el ruedo, todas las normas y los rituales. También les dio mucha curiosidad la cría de los toros y la preparación de los aspirantes a toreros. Quiero agradeceros desde lo más profundo de mi corazón toda la atención que nos habéis prestado y vuestro apoyo en un momento tan complicado para Ucrania. Labores como esta hacen que sea más fácil estar tan lejos de casa. Ojalá que la guerra acabe pronto y podamos mostrar nuestro país tan hermoso como lo es realmente. ¡Es genial que haya gente tan buena en Sevilla y en España! Un abrazo.

Todos a una, en el balcón. ¡La Fiesta es de todos!
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