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¿Cuál es el origen de los «villamelones mexicanos»?

Este curioso adjetivo nació entre finales del siglo XIII y principios del XIX en España. Durante estos años se pasó a llamar “melones” a personas ignorantes que querían hacerse pasar por cultas en la sociedad, acepción que aún persiste en el diccionario.

Tiempo después, la cultura popular se inventó un pueblo de nombre Villamelón por lo que cuando una persona intentaba que hacerse notar con sus opiniones que denotaban ignorancia se decía que “venía de Villamelón”.

El termino de “villamelón” lo promovió Don Jerónimo, pseudónimo con el que escribía el crítico Antonio Peña y Goni en la revista taurina llamada La Lidia. Lo empleaba de manera jocosa para hablar de ciertos aficionados que bajo su criterio no apreciaban la plenitud de la tauromaquia. Destaca un artículo de esta índole que publicó el 18 de octubre de 1886 que tituló «Los aficionados de Villamelón». Sobre ellos sentenciaba en el mismo que «el rasgo característico de los de Villamelón, es querer hablar de todo y entender todo, sin haber estudiado nada».

Este artículo se reprodujo el 30 de enero de 1887 en el periódico mexicano La Sombra de Pepe Hillo. De esta forma llegó este término a México. Fue tal su repercusión que en 1894 Antonio Hoffman usó el pseudónimo de Villamelón para firmas su escritos en el diario El Puntillero.

Aunque este terminó llegó vinculado al mundo taurino, posteriormente lo tomaron prestado otras artes como el teatro o el cine o incluso el fútbol.

 

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