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Corrida Magallánica: dar sitio y tenerlo

Foto: Eva Morales

Nos volvimos a encontrar. Magallanes en el albero de Sanlúcar, como viene siendo costumbre desde hace cuatro años hasta hoy. Si son de Miura, pues eso que nos llevamos. Miren que mi “vuelta al mundo” no le llega ni a los bajos de las calzas a la de Don Hernando, pero había que volver al sur.

 

Los de Zahariche hoy salieron largos como trenes, cuajados, altivos y decimonónicos, que si se quería hacer un homenaje al ganado de los tiempos del marino tan sólo par de siglos se llevarían de diferencia por aquello de las hechuras. Medias tintas en algunos casos, fiereza en medidas, más callada, la corrida fue entretenida por parte del encierro. Si un punto a favor hay que resaltó hoy sobre el resto fue la puesta en valor del tercio de varas. A algunos se les olvidaba que existía, y hoy, de seis toros que salieron de toriles, cinco se arrancaron al peto de largo y sin tapujo ni máscara, empujando con los riñones con la cara más o menos baja, pero qué más dará. Honor a los varilargueros de hoy: Santiago Pérez, Manuel Jesús Ruiz, Francisco Macías, Juan Francisco Peña, Juan José Esquivel y José Palomares; todo por devolverle luz a lo que algunos daban por perdido.

 

Chacón y Escribano, capaces, solventes; da igual cuando leas esto. La habilidad para andar los caminos de semejantes fieras tarde sí y tarde también tiene un mérito cuando menos menudo. Hoy a dos orejas por coleta tanto ellos como Galván salieron en hombros del Coso del Pino, también de la mano de los tendidos, que quisieron fiesta y fiesta tuvieron. 

 

Y de Galván me gustaría hablarles. Por una parte hay que honrar igualmente su mérito en la parte que le toca, que no es tontería matar dos de Zahariche cuando no las había aún matado, ni mucho menos. No entraría en temas de este encaste para unos y este para otros, pero al de San Fernando ahora mismo lo veo un torero más artista y elegante. Con hueco en carteles de ese perfil. Miura es mucho Miura, así como José Escolar o plantarse en Cenicientos, y este torero vale para crecer en mayor variedad de carteles. De mayor enjundia. Dios lo quiera, porque un torero con esas cualidades no debería de quedar arrinconado por el bien de la Fiesta. 

 

Y en eso quedamos, señoras y señores. Así les haya cundido, nos seguiremos viendo por las plazas. Disfruten del verano, que se va como vino: sin avisar. Salud y libertad. Y algo de verso:

 

Flores para tu pelo

Bodas de sangre en sal

Banderillas si son de fuego

Ahuyentan sin miedo el mal

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