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La madurez de Ginés Marín se impone en una exigente corrida de Garcigrande en Bilbao

Ginés Marín ha cortado la única oreja del cuarto festejo de la Feria de Bilbao, tras marcar un alto nivel en la madurez de su toreo. Una tarde en la que su mando se ha impuesto con una corrida de Garcigrande exigente en líneas generales. Otra oreja pudo cortar Miguel Ángel Perera de su primero de no haber pinchado. Por su parte, el debutante Ángel Téllez dejó apuntes de sus buenas maneras.

 

 

Serio y corniveleto era «Delineador». Ginés Marín lo saludó con suavidad. En uno de los lances, se le metió por dentro y estuvo a punto de arrollarlo. Ángel Téllez firmó como carta de prestación en Bilbao un quite por chicuelinas. Se tropezó en la salida, quedándose a merced del animal. Milagrosamente salió indemne. Con incertidumbre comenzó Marín por alto, con mucha torería. En la primera serie, le cogió el ritmo y las distancias a un toro con movilidad. Continuó en la diestra con firmeza, aunque el animal embestía de manera irregular, pegando un gañafón al final del muletazo. Basó la faena en esa mano porque con la zurda se quedaba más corto. Tras probarlo al natural, volvió a dicho pitón, plasmando la serie más rotunda. Su oponente se sintió podido en ese momento e hizo por rajarse. Metió el brazo con mucha facilidad y concluyó con un golpe de verduguillo.

En quinto lugar saltó el toro de mayor envergadura del encierro. 638 kilos dio en la romana. Una estampa impresionante. Se resbaló en el capote de Ginés Marín, poniéndolo en peligro. Téllez no dejó pasar la oportunidad de realizar un quite por delantales, que deslució el animal al perder las manos en el remate. Lo mismo hizo en el comienzo de la labor de muleta. El astado pasaba de forma irregular y reponía pronto, sin ayudar al torero para que tomara altos vuelo las series. El extremeño tiró la moneda y apostó por él. A base de tesón y mando, consiguió someterlo con la mano diestra. Incluso, el de Garcigrande sacó un inesperado fondo y metió la cara con franqueza. Lo llevó embebido en las telas por bajo, toreando encajado. Puso el colofón en los terrenos más comprometidos. Tras el espadazo, se resistió a caer «Pupilo», pero la pañolada se desató y paseó una oreja.

Miguel Ángel Perera recitó verónicas de probatura a «Siciliano», que abrió la tarde. Pasó sin brío en los primeros tercios, a excepción del quite por chicuelinas ceñidas de Ginés Marín. Por doblones lo sacó a lo medios, aunque continuaba sin fijeza. El extremeño lo metió en la muleta a media altura con suavidad. Le bajó la mano en las siguientes, llevándolo cosido por el pitón derecho. Al natural, acortaba la embestida pero Perera, dejándosela puesta, logró torear en redondo. Al final el «Garcigrande» se desentendió más, queriéndose ir a tablas. Remató en las cercanías una extensa faena. Clavó media estocada antes de enterrarla, lo que hizo que perdiera un posible premio.

«Majadero» tampoco se entregó en la capa de Perera. Curro Javier cayó al suelo durante la brega del tercio de varas al pisarlo el toro, librándose de la cogida. Brindó al público el extremeño para iniciar por bajo. Protestó mucho en los primeros compases. Dejó una serie de mayor enjundia por el pitón derecho, pareciendo que quería presentar batalla. Un espejismo. Lo intentó al natural, siempre evitando que le enganchara, pero le faltó un punto de emoción al animal. Puso todo de su parte sin obtener la respuesta esperada. La estocada entró baja.

«Fantasmón» salió a su aire, sin dejar que Ángel Téllez deleitara a los presentes con sus buenas maneras con el capote. Ese comportamiento se repitió en el tercio de varias, dificultando el mismo. También puso en apuros a los banderilleros por los arreones que pegaba. El toledano tenía una papeleta complicada a lo que tuvo que sumar el viento que arreció. Se puso a torear sin dejar de lado su concepto. Quería tomar bien la muleta pero salía completamente desentendido, desluciendo la labor. Continuó en su sitio, mostrando una gran actitud y seriedad. Le apretó dejando la mejor tanda. El astado fue cada vez a peor por su falta de raza. Lo sentenció de un pinchazo, estocada y descabello.

Bonito el melocotón que cerró la tarde. El único que se dejó en el capote. Telléz empezó por bajo con un pase de pecho larguísimo. «Veleto» se venía de lejos pero se salía al final del muletazo. Lo cogió más en corto para sostenerlo. Encontró la reunión en los terrenos cercanos a las rayas. A pesar de que parecía ir mejor por el pitón derecho, el toledano porfió en su prodigiosa mano izquierda. Terminó volviendo a la diestra sin alcanzar su obra las cotas esperadas. Abrochó de nuevo al natural, con el astado ya rajado.

 

 

RESEÑA

Plaza de toros del BIVA Bilbao, en Bilbao España. Un tercio de entrada. Toros de Garcigrande, bien presentados, exigentes en en líneas generales.

Miguel Ángel Perera (de nazareno y oro), ovación con saludos y palmas.

Ginés Marín (de coral y oro), vuelta tras petición y oreja tras aviso.

Ángel Téllez (de tabaco y oro), ovación con saludos y ovación con saludos.

Incidencias: Saludó Curro Javier tras banderillear al primero y Manuel Antonio Punta en el quinto.

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