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Víctor Hernández y Mario Navas, únicas orejas en una tarde de pocas opciones en Bilbao

Bilbao volvía a anunciar una novillada en su cartelería. Tres novilleros que han cosechado triunfos en plazas importantes, llegaban a Vista Alegre con la ilusión de tener un bonito debut. Los novillos de José Cruz truncaron las expectativas iniciales. La falta de fuerzas fue una constante y el estado del ruedo no ayudó tampoco. Todo se saldó con dos orejas. Víctor Hernández le cortó una oreja al bravo cuarto y Mario Navas, otra del sexto. Jorge Martínez no tuvo opciones en su lote.

 

 

Serio y de bonitas hechuras era «Emperador», que abrió la tarde. Tardó en fijarse en la capa de Víctor Hernández, para tomarla después con mucha brusquedad, llegado a arrebatársela. Quitó por verónicas templadas Jorge Martínez como carta de presentación. Hasta los medios se lo llevó para iniciar la faena. El novillo fue costoso y pasaba sin ninguna clase ni entrega. En varias ocasiones intentó arrollar a Hernández por el pitón derecho. Por el izquierdo intentó ligar, pero su oponente buscaba la salida y decidió abreviar. Se tiró por derecho dejando un espadazo efectivo.

Mas alto, el novillo que hizo cuarto, el de mayor peso del encierro. Aunque se desplazó, Víctor Hernández no pudo lucirse con el capote. «Emperador» (de mismo nombre que el abre plaza) hizo una buena pelea en el caballo. Fue en un primer puyazo fuerte, tras el que se pegó una voltereta. De lejos se arrancó para recibir el segundo en un tercio emocionante. Por delantales dejó el quite Jorge Martínez. El madrileño le brindó la muerte del novillo a su abuela. Con disposición lo sacó hacia el centro del platillo para evitar la querencia del de José Cruz. Tomó la muleta con transmisión, calando pronto en los tendidos. En la tercera serie con la diestra le apretó más, llegando a sonar por primera vez la música. Con la zurda le bajó más la mano. Volvió por el pitón derecho una vez lo desarmó. La diapasón bajó sin volver a esas cotas. Es cierto que se le notó algo mermado de facultades, ya que tres días antes en Almería recibió una cornada. En el epílogo se metió entre los pitones, abrochando por bernadinas. Remató con un buen espadazo y cortó una oreja. El bravo novillo recibió una fuerte ovación en el arrastre.

Mario Navas saludó al tercero rodillas en tierra para continuar por verónicas. Se pegó una costalada muy fea antes de tomar la vara. Vistoso pero corto fue el quite que instrumentó Víctor Hernández. El de José Cruz tampoco mejoró el nivel de sus hermanos anteriores. Navas estuvo serio en su planteamiento, pero se encontró con un animal tardo y de poca clase. Al natural, dejó algunos detalles toreando muy vertical. Con los aceros se atascó.

El más feote del encierro cerró plaza. La lluvia se hizo más presente cuando Mario Navas lo recibió tímidamente. Brindó a Óscar Chopera como agradecimiento por estar presente en la Feria. El prólogo fue por doblones en los que perdió las manos. Pronto le puso las telas y el animal las tomó de forma templada. Dos tandas duró su calidad. Se puso más brusco después de una voltereta, dándole un pitonazo al vallisoletano. Estuvo voluntarioso pero ya no quiso romper «Cortes». Cerró con circulares invertidos y un espadazo y cortó una oreja.

Con mucha suavidad saludó a la verónica Jorge Martínez al segundo, que fue devuelto tras el paso por el caballo por la falta de fuerzas patente. «Camorrista», del mismo hierro, salió en su lugar, que atisbaba cierto problema de visión y perdió las manos en sucesivas veces. Comenzó a arreciar la lluvia cuando el novillero de Totana se fue a brindar al público para intentar calma un ambiente crispado. Cuidándolo mucho, lo sacó fuera del tercio. Lo condujo a media altura con temple intentando atemperar la embestida del de José Cruz. Su virtud fue la fijeza, especialmente por el pitón izquierdo. Por ahí, en un primer instante descompuso al novillero, pero pronto le cogió el ritmo, intentando torear acompañando con al cintura. Al cambiar al derecho, le apretó más y se mostró más asentado. En la última tanda, se gustó más. La espada cayó baja y precisó del descabello.

El quinto, colorado y gordete, fue recibido con un par de bellos lances de Jorge Martínez. Le arrebató el capote, sin poder rematar. Se quedó en los medios el de José Cruz y tuvo que ir por él para iniciar la labor de muleta. Firmó un par de series cortas pero llevándolo cosido por el pitón derecho. Al natural lo intentó, queriendo prolongar la embestida, plasmando algunos muletazos meritorios. Estuvo muy entregado y de verdad, pero le faltó la respuesta y la chispa del animal. La espada fue su hándicap otro día más.

 

RESEÑA

Plaza de toros del BIVA Bilbao, en Bilbao España. Menos de un cuarto de entrada. Novillos de José Cruz, bien presentados, faltos de fuerza en líneas generales. Destacó por su bravura el cuarto.

Víctor Hernández (de grana y oro), ovación con saludos y oreja tras aviso.

Jorge Martínez (de nazareno y oro), ovación con saludos y silencio tras aviso.

Mario Navas (de soraya y oro), silencio y oreja.

Incidencias: Saludaron tras banderillear al primero Roberto Ortega Diego Valladar.

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