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Roca Rey, primera oreja en Beziers, arruina con la espada una emotiva faena a otro toro importante de Victoriano del Río

Andrés Roca Rey paseó el único trofeo de la tarde en el inicio de la Feria de Beziers. Un festejo en el que se debieron pasear más orejas, algo que el manejo de las espadas, echó por tierra. Por ejemplo, en el caso del propio peruano, que hilvanó una faena emotiva y vibrante al sexto, buen toro, otro más, para una temporada grandiosa, de Victoriano del Río. También se quedaron sin premio por el acero Lea Vicens y José María Manzanares, que sufrió una tremenda voltereta en el segundo, cuando toreaba al natural.

Recibió a la verónica Roca Rey, andando hacia los medios al tercero, un burel, que se movió con celo a la vez que humilló y repitió. Tomó una primera vara intensa y otra segunda más breve, en la que peleó igualmente, de riñones, empujando. Subió la cara en cada envite en banderillas. Resultó un toro falto de finales en la embestida, le faltaba medio tranco. Roca Rey lo fue haciendo, obligándole a entrar en franela, dejándosela puesta, bajándole la mano
No se terminó de ordenar el toro pero el hacer del peruano consiguió transmitir mucho al público, que insistentemente pidió música. No sonó, sin embargo. Faena laboriosa, trabajada hasta el final en su justa medida. Buena estocada, de rápido efecto, que le aseguró la oreja.

Cerró plaza un animal castaño, al que el peruano recibió con relajo y verticalidad con el capote. Cumplió en las dos varas, breves, que tomó y apretó el toro en banderillas, pero resolvió bien la cuadrilla. El toro inició el trasteo con mucha chispa, embistiendo alegre y rebosado, humillando y repitiendo. Roca Rey lo aprovechó para meter al público en faena desde el principio. Tuvo mucha inteligencia en el planteamiento por lo que consiguió notable simbiosis entre faena y público.

El toro perdió un punto de alegría y lo ganó en aspereza, por momentos, perdió algo de sitio el peruano, pero lo recuperó sin tardanza. Mantuvo el buen fondo, ya con menor ímpetu y entrega el toro, ya más en los adentros, aun así le sacó agua Roca Rey, que terminó por luquecinas en el momento álgido del trasteo. Estocada casi entera, arriba, pero un punto atravesada. Tardó en caer y sonó el primer aviso. Obligado a descabellar, se demoró y escuchó el segundo, tras el que pinchó repetidamente hasta darle muerte. Palmas al de Victoriano en el arrastre, buen toro. Silencio para Roca Rey, que marró una faena que tuvo emotividad.

Manzanares recibió por verónicas a pies juntos al segundo, un toro que fue pronto al caballo y tomó un primer puyazo más intenso que el segundo. Todo hecho en medidas muy justas. Quitó Roca Rey por altaneras. El de Victoriano del Río entró a la muleta por toques desde los inicios, con buena movilidad, aunque falto de cierta fijeza. Se aquerencó en los adentros, pero el alicantino lo buscó sin volver la cara. Así, cuando iniciaba la primera tanda al natural, sufrió una aparatosa voltereta con mala caída del alicantino. La taleguilla, rota. Algo aturdido cuando volvió a la cara del toro. El astado deriva en manso peligroso, cada vez más tosco. Manzanares optó por ir a por la espada y lo mató en lo alto antes de saludar una ovación.

 

No se vio capote en el recibo de Manzanares al quinto, pues se cambió de tercio rápido, además de la salida un tanto suelta del de Victoriano del Río, que empujó impetuoso en las dos entradas al peto. Escaso de fuerzas y garra en los inicios de faena, tendió después a volverse brusco y a reponer mucho, buscando al alicantino, y soltando molestos ‘tornillazos’.
No se amedrentó Manzanares, que volvió a porfiar y buscar lo poco que tuvo el toro para labrar otra labor de mérito. Pinchó hondo para su mala fortuna en dos ocasiones, hasta poner una buena estocada en el tercer intento.

Rompió plaza un animal que tuvo salida brusca y sin buscar el engaño. Toro muy frío en el recibo, que se rajó incluso, haciendo caso omiso a Lea, siempre de raya hacia adentro. Desde la querencia consiguió encelarlo y arrancó por fin el Bohórquez, clavando arriba el primer rejón de castigo. Siguió manseando, y a pesar de haberlo tomado, Vicens decidió no clavar el segundo rejón. Tercio de banderillas algo disperso, el toro pasó con cuatro palos en cinco entradas y mejoró en su interés por los engaños, pero con recorrido muy corto. Finalizó con banderillas cortas, también algo costoso para la rejoneadora francesa, que lo mató de medio rejón trasero y dos descabellos. Silencio y pitos para el burel.

El cuarto tuvo una salida más fija que la de su hermano lidiado en primer lugar. Aprovechó esta virtud Lea Vicens y clavó arriba un único rejón de castigo. Fue una lidia que tuvo mayor rapidez y lucimiento, pues el toro tuvo son y hubo compases de buena transmisión con los tendidos, galopando sobre los cuartos traseros con el toro, que se movió. Clavó cuatro banderillas y tres cortas como a su primero. Se le atragantó la muerte, clavando de forma similar a la de su primer toro, medio rejón trasero, que requirió que echara pie a tierra, momento en el que sufrió una voltereta sin consecuencias por un arreón del toro.

RESEÑA

hierro victoriano del río

Plaza de toros de Beziers (Francia)Francia. Primera de feria. Casi lleno. Toros de Fermín Bohórquez y Victoriano del Río, bien presentados. Destacaron el 4º, codicioso, con son y duración; y el 6º, toro importante y encastado, tuvo prontitud, transmisión, clase y profundidad.

Lea Vicens, burdeos y azabache, silencio en ambos.

José María Manzanares (de azul pavo y oro), ovación y silencio.

Roca Rey (de tabaco y oro), oreja y silencio tras dos avisos.

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