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Alejandro Adame: «Soy Adame, pero cuando sale el toro soy ajeno a mis hermanos»

A pesar de ser torero de dinastía dice que quiere ser distinto. Mañana, en la Plaza de Toros de La Luz de León, en su México natal, Alejandro se doctorará como matador de toros frente a animales de la ganadería de Begoña, en la tradicional Corrida Guadalupana junto a sus hermanos Joselito y Luis David como padrino y testigo de la ceremonia, respectivamente.

Supongo que es una pregunta típica en esta clase de contextos, pero sé que es igualmente necesaria. Llevas esperando que llegase esta tarde toda tu vida. ¿Cómo te sientes?

– Ya pasados los días de dudas y nervios, esta última semana para mí ha sido de disfrute, de vivir en torero. Mañana se cumple el sueño de mi vida. Estoy lleno de ilusión.

– Ser torero es una de las cosas más bonitas que le pueden pasar a uno en la vida, y si viene de familia seguro que mucho más si cabe. ¿Qué es para ti ser un Adame?

– No te voy a mentir, el llevar este apellido fue uno de mis traumas en mis comienzos. Iba representando a mi casa, teniendo como referentes a mis hermanos José y Luis David, que han tenido y tienen mucho ambiente. Soy Adame y estoy orgulloso de serlo, pero cuando sale el toro soy ajeno a mis hermanos porque el que se pone delante soy yo. Al final he aprendido a transformar el trauma en virtud, me ha dado la capacidad de reinventarme y sobreponerme a las etiquetas, buscando personalidad propia por encima de todo.

– El etiquetar es algo muy de nuestros tiempos, es por ello que hay que buscar y demostrar libertad ante todo.

– Así es. Como novillero he tenido altibajos, ha habido momentos en los que las cosas han sido algo más difíciles que en otros. Por otra parte, no creo que sea un acomodado. En esta misma temporada en Villaseca de la Sagra entré en el desafío ganadero entre Dolores Aguirre y Partido de Resina, en Cadalso de los Vidrios otro entre Miura y Prieto de la Cal… creo que lo he demostrado. Sé que soy un torero de dinastía, pero mi voluntad es marcar diferencia.

– ¿Es el cartel de tu alternativa el soñado para dicha ocasión?

– Teniendo como tengo dos hermanos matadores de toros, no me cabe otra terna en la cabeza para un día como este.

– ¿Qué significan ellos dos para ti?

Luis David es mi alma gemela. Es la persona con quien más confianza tengo en este mundo, ya que lo hemos compartido todo conviviendo desde siempre juntos. Como decimos en México, somos uña y mugre. Y José siempre ha sido mi héroe, desde bien pequeño. Lo tenía como a un dios. Al estar toreando tanto como lo hacía, vivía casi todo el año en España, y coincidíamos muy poco. Todo el mundo me hablaba de él pero yo nunca le veía.

– Es un hecho el que aquí hay quien trata al que viste de luces más o menos preferentemente según dónde haya nacido. ¿Cuál es tu experiencia con ello? ¿Lo has vivido en algún sitio de primera mano?

– He tenido la suerte de haber podido torear bastante en España y en Francia aparte de en México. Es cierto que en algunos casos lo he vivido, más en forma de favoritismo hacia otros teniendo que ver con esta cuestión más que por rechazo a mi persona. Pero eso no es algo que uno tenga que vivir como mexicano, sudamericano o extranjero en Europa, sino como torero. Se trata de hacerse responsable y fortalecerse, no de hacerse víctima, porque eso no lleva a ningún lado

– Hablemos de tu tierra. Es, desafortunadamente, actualidad candente en esto del toro. No habrá Temporada Grande en la Plaza México este año. Es un varapalo muy fuerte, no sólo allí, sino para todo aquel que se considera aficionado, puesto que por un año perderemos una de nuestras más importantes bazas, siendo de las pocas plazas de temporada que quedaban. ¿Con qué sensaciones lo estáis viviendo allí?

– Nos ha dolido mucho el perder por el momento la que para nosotros es la plaza más importante de todas, más aún ocurriendo debido a causas políticas. Sin embargo, tenemos fe, y esperamos que en enero o febrero al menos podamos hacer una mini-temporada, porque lo necesitamos de verdad para mantener la llama de la afición viva en el D.F y en todo el país. Igualmente, me haría mucha ilusión poder confirmar mi alternativa en La Monumental lo antes posible.

– ¿Qué es lo que vienes a traer al escalafón superior?

– Es mi intención traer algo distinto. Me gustaría poder ser un torero que mueva y atraiga a las masas a los tendidos, pues hace mucha falta.

– Más ahora teniendo en cuenta la situación que atraviesa tu país en lo taurino, ¿te gustaría que volviese aquel México romántico del que hablaban Chaves Nogales o El Pana?

– Yo intento ser estudioso del toreo mexicano. Creo que en la sociedad actual nos apasionamos muy poco con las cosas. Yo quiero hacer volver esos tiempos con mi toreo, haciendo a la gente ilusionarse de nuevo. Que se vuelvan a idolatrar los toreros, que vuelvan a tener esa fuerte personalidad.

– Para ser torero hace falta una afición desmesurada, lo que se traduce en una fuerza de voluntad superior. ¿Qué es lo que te ha dado la fuerza hasta ahora para llegar hasta aquí?

– Yo creo que nací torero, entonces la vocación siempre ha estado dentro de mí. Pero mi vida en ese sentido no ha sido fácil. He tenido luces y sombras, he toreado, pero he estado parado también, incluso llegué a apartarme de los ruedos durante un tiempo. Ahí, me busqué en otros lugares, pero ni estudiando ni pintando me sentía tan lleno como pegando un muletazo. Esa forma de sentirme tan vivo es lo que me ha dado la fuerza para seguir cada día hasta llegar a donde estoy.

– ¿Para qué crees que estás en este mundo?

– Soy el menor de cinco hermanos. No es como que llegara a lo inesperado (ríen), pero sí que fui una sorpresa para la familia. El ser el pequeño de mi casa me ha marcado mucho como persona, y me ha dado una sensibilidad distinta a la de mis hermanos. Me gusta ser en quien se apoyen emocionalmente de manera incondicional. Creo que llegué a este mundo para darle un plus a mi familia. Además, yo me siento artista por encima de todo, y humano.

– En lo personal, me enamora la cultura mexicana, y no puedo evitar fijarme en lo peculiar que es vuestro trato con la muerte. Siendo tú torero y mexicano, tu relación con ella tiene que ser especial cuanto menos. ¿Cómo la definirías?

– Hasta festejo le tenemos allí en México, el Día de Muertos. Nos inculcan la muerte como parte de la vida desde pequeños, y el familiarizarnos con el concepto nos hace, desde mi punto de vista, disfrutar más de la vida. Comparo y veo como en España esa familiaridad es menos frecuente. Hacemos demasiados planes de futuro y nos olvidamos de disfrutar el momento. Yo intento vivir cada instante, ser más pausado y fijarme en cada detalle, porque sé que la vida en cualquier momento se nos va.

– Hablemos de arte. Comentábamos antes que durante un tiempo probaste con la pintura, y el del toreo más si cabe es una de las facetas más bellas del mismo. Además de esos dos campos, ¿cuáles más te llaman la atención?

– He encontrado mucha inspiración en la música, y también me encanta el cine. En el tema musical, durante el instituto intenté aprender a tocar varios instrumentos, pero no me salió ponerle tanta dedicación como se la pongo al toro ni de lejos. Soy más de escuchar, que no de bailar, que para eso soy algo torpe.

– (Ríen) Me pasa. Me gustaría entonces saber tus favoritos. Un pintor, una canción y una película.

– Pintor, Picasso, un genio. Una canción, ARRANCARMELO, de WOS, que la vengo escuchando bastante últimamente, y tiene un verso que me encanta, que dice: “¿cómo van a convencerme de que la magia no existe?”. Y película, Siete Almas, que la protagoniza Will Smith, es de mis favoritas, por todo lo que te da de pensar.

– Un deseo en particular.

– Ahora mismo, lo tengo claro. Quiero llegar mañana al hotel por la noche, meterme en la ducha y poder sentirme feliz y tranquilo por saber que he hecho lo mío y he disfrutado delante de los toros en el día más importante de mi vida.

– Si para algo eres torero es para mostrar lo que tienes que decir con tu arte. Pero, usando las palabras, ¿qué le dirías al mundo?

– A esta vida hay que venir a sentirse vivo. A apasionarse. Que todo lo que se haga sea desde el corazón y con la verdad por delante. Hay que vivir. Que hasta un corazón roto se disfruta.

No puedo mas que darle la razón a Alejandro. Que vuelva no sólo aquel México romántico y loco del que oíamos hablar, sino también la pasión a nuestro adentro.

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