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A unos tantos, a otros tan poco

Foto: Martín Safore

Doble rasero en el palco. Si vamos a ponernos exigentes, que sea de verdad, coherentemente, sin mirar nombre ni apellidos.

Hay un torero sobre la arena, una bestia ya hecha cadáver, y un público entregado. La petición es de dos. Y la Feria ha sido de bochorno, no ya tanto por el calor de los últimos días sino por la exigencia festivalera que ha prevalecido en el pedir y el dar. Pues nada, una.

Seamos objetivos. La faena es de una, la estocada (aun rápidamente efectiva) cayó baja. Pero esto no es un grito al cielo en lamento por la insatisfacción del doble trofeo. Esto es una condena a los nombres y apellidos. Al favoritismo. Al calificar según nombre y apellidos.

Tantas, tantas, tantas orejas se han dado este abril ya hecho mayo sin poner pero, tenía que llegar la exigencia frente a quien más ha querido sangrar lo que ha hecho. Aplaudiría al palco descontextualizando la situación, pero la circunstancia impera, dejando entrever intereses, amiguismo, doble rasero. 

Escribano no bajó los hombros frente a un lote tan malo como peligroso, lote de seis toros, que no de dos. Nada menos que de Miura. Llegaba el quinto, a portagayola hubo que irse, una vez más, a ver si se cumplía el refrán, a ver si se equivocaba y embestía este de Zahariche. Escribano lo consiguió. Hizo toro. Lo metió en vereda, gobernando a la tormenta, plasmando el brillo del demonio de los ojos del morlaco en cada lance que ligaba. Mérito, buen hacer. 

Es por ello que no es hora de poner peros. Más dirá de Escribano que saliese sonriente del coso del Arenal a pesar de todo, sabedor de lo acontecido, pero focalizado en su arte, en el haber cumplido. No precisará de almohadillazos al albero para que se hable de él, de quien de hecho se hablará. Sevilla se entregó a él, él se entregó a Sevilla.

Que se exija a todos, y punto. Menos dar tanto a unos y tan poco a otros. Una Feria como la de este año dice mucho de cómo están los tendidos y el palco de la Maestranza. Hoy Sevilla volvió a serlo, esta vez para doler. Así sea pero para quedarse. Y que no nos la arrebaten los de fuera. Honores para un guerrero. 

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