domingo, junio 20, 2021
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    Mérito de Salenc y Robleño ante una seria corrida de Pereda

    Volver. Se reencuentran dos toreros, dos mundos, con los pares de marfiles que aguardan en los corrales. Huele a leña desde el embarque, que le pregunten a los Pereda.

    Cuatro toros cuatro, para dos generaciones, con el toro, los trastos y la pandemia en común. Por una parte, la cátedra de sangre y fuego de un torero forjado y licenciado en grises, con 21 años de alternativa, ahí es nada. Por la otra, sangre fresca, nueva, que mana clara como el agua, y busca hueco: Francia tiene toreros.

    Vuelve Robleño. Vuelve Salenc. Y el ruedo espera.

     

    Ternos fríos calentados por el oro: verde botella viste Robleño, azul cielo viste Salenc. Actúa de sobresaliente Álvaro de la Calle, clásico grana y oro.

    Se pintaría de sombra el ruedo en un profundo minuto de silencio en homenaje a las víctimas de esta maldita pandemia, antes de que el primer burel saltase al ruedo.

     

    Burraco el primero, para Fernando Robleño. Toro serio, cuajado y hondo, que fue aplaudido de salida. Su recibo en el capote fue enérgico, volviéndose pronto, desplazándose. Buenos lances le propinó Robleño. Continuó moviéndose en la brega, metiendo la cara en las telas. Bravo entró y bravo se mantuvo en el puyazo que recibió, empujando desde abajo con los riñones. Buenas medias dejó tras bregarlo en ambas ocasiones Fernando Robleño.  Pasó con cuatro palos a la muleta, posterior brindis montera, muleta y ayuda de caña en mano. Romántico cuanto menos el madrileño. Inició suavemente, desplazando al animal con cadencia. El toro es pronto, y el madrileño lo sabe y aprovecha. No obstante, en ocasiones se queda a medio muletazo, saliendo desorientado y no rajado. Le aprieta Robleño, y le sirve la bravura algo desordenada del astado para dejar buenos pasajes y grandes muletazos, ensalzando las virtudes del burraco. Gran final de faena, buscándolo, con remarcable oficio. Remató la faena con un estoconazo en toda la yema. Oreja.

     

    “Licorero” se llamaba el segundo de la tarde, castaño, hondo pero fino de panza, astifino, herrado con el nº107. Le costó entrar en el capote de Adrien Salenc, tanto en el recibo como en la brega camino al caballo. Terminó por situarlo largo de cara a la pugna con el varilarguero, que le propinó la lidia necesaria, haciendo al toro pelear. Se intentó el quite, no se dejó el cornúpeta. Tras el puyazo, capote y palos a la altura. Salenc, muleta en mano, lo somete genuflexo en inicios. Embiste ahora algo mejor, y el diestro francés no se deja ganar la acción. Ante el fondo y la prontitud de manos del animal, sobre todo en las vueltas, mostró una buena colocación, que le dio opciones con él. Toro con pulmones y ritmo, sin duda. Ceñido fin de faena, manoletinas de perfil, que le exigieron ritmo y pies. Estocada entera, algo caída y trasera, pero efectiva. Oreja y vuelta al ruedo al toro, algo excesiva.

     

    Muy buena presentación también la del tercer toro de la tarde, igualmente castaño; fuerte y de complexión armoniosa. Con calidad lo recibió Fernando Robleño, templando las repetidas y empleadas embestidas del burel. Tras recibirlo, fue de largo a los capotes, incluso rebasándose a veces. Empuja en el caballo, cumpliendo con un puyazo. Buena lidia y grandes pares de César del Puerto, que se desmontera. Brindó Robleño a quienes están y estuvieron a su lado, voz al micrófono. Intentó templar con un inicio con pases por alto. El toro comienza a perder las virtudes que mostraba en los primeros tercios, llegando a descoordinar sus cuartos en ocasiones. Le cuesta pasar, reculando en acometida. No se fue el de San Fernando de Henares sin intentarlo. Tras exprimir sus escasas opciones, marró con la espada, pinchando tres veces arriba, hondo el tercer pinchazo, y echándose finalmente el toro tras no acertar el madrileño con el descabello. Ovación con saludos tras aviso.

     

    Podría ir a la guerra este cuarto y último, ensabanado bocinegro. “Armao” hasta los dientes, astifino como pocos, con amplia vitola entre los cabos, que apuntan al cielo, y fuerte como pocos. Un toro. Aprieta enérgicamente en el capote de salida, tragando Salenc, arrancándole capotazos de calidad. Raro fue el primer puyazo, apenas marcado, se salió pronto. Respondió notablemente, acudiendo de largo y tomando bien el segundo puyazo tras una gran lidia de Pedro Iturralde. Pasó también este con 4 palos al tercio de muerte. En los inicios, embistió mucho más templado que antes, perdiendo a su vez en prontitud. Generó, por su presencia y comportamiento, una sensación de peligro que se mantuvo durante toda la faena. Respondió mejor en medias distancias, aunque el nimeño optó finalmente por una faena de cercanías y notable exposición.  No regala nada el morlaco, y Salenc le entrega su cuerpo, valiente y habilidoso, con muy buena colocación como advirtió en su primero. Mató metiendo bien la mano, otorgando una estocada entera, contraria, muy efectiva, que le sirvió. Oreja.

     

    Pena dio ver la plaza a dos velas. No tuvieron culpa ni diestros, ni ganadero, quienes estuvieron chapó en lo que les tocaba. Sin embargo, el cartel no caló en la afición, que se mostró reacia a acudir a la piedra, prefiriendo verla desde casa. Quizás no era el día, quizás no era la plaza, pero eso no puede emborronar la labor que diestros, cuadrillas y ganadero han realizado en el día de hoy.

     

    Corrida diversa, con matices interesantes, del hierro onubense. Espectacular presentación de los bureles, que el buen aficionado no ha tardado en agradecer. Peleó en el caballo. Destacaron el fondo y acometividad de 1º y 2º y la bravura menos pronta del 4º. La excepción fue el 3º, toro de menos opciones de la tarde. Fernando Robleño renació tras un 2020 en blanco en los ruedos, y Salenc inició igualmente su temporada tras no torear desde el año pasado. Ambos toreros mostraron ser capaces ante una corrida exigente, Robleño sin acusar ni un ápice su inactividad, y Salenc buscando asomar cabeza en aguas revueltas.

     

    Se agradece ver a dos generaciones, dos mundos, darse la mano con la montera en la sien y las luces en el cuerpo. No somos tan distintos como nos pintan, al fin y al cabo.

    Y es que una cosa es clara

    Aunque no esté la plaza llena

    Que el tiempo no pasa en vano

    Sobre las rayas de nuestra arena.

    RESEÑA
    Jueves 29 de abril. Zafra, (Badajoz). Toros, de  Jose Luis Pereda. El segundo toro de la tarde, “Licorero”, herrado con el nº 107 fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Fernando Robleño,  oreja con petición de la segunda y ovación con saludos, y Adrien Salenc, oreja y oreja

    Incidencias: al terminar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por las víctimas del COVID-19, que finalizó con el Himno Nacional. 

    Ricardo Pineda

     

    GALERÍA | Álvaro Santiago

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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